Las Letanías Lauretanas son una de las oraciones marianas más antiguas y queridas de la tradición católica: una larga sucesión de títulos y alabanzas a la Virgen María que los fieles rezan, sobre todo, durante el mes de mayo y al terminar el Santo Rosario. Su nombre viene del santuario italiano de Loreto, donde esta forma de oración se popularizó siglos atrás, y hoy sigue siendo una de las devociones marianas más practicadas en el mundo entero.
¿Qué son las Letanías Lauretanas?
Una letanía es una forma de oración muy antigua compuesta por una serie de invocaciones breves, cada una respondida por los fieles con una misma frase, normalmente «ruega por nosotros». En el caso de las Letanías Lauretanas, esas invocaciones están dirigidas a la Virgen María y recogen decenas de títulos que resumen distintos aspectos de su papel en la fe católica: Madre, Virgen, Reina, refugio de los pecadores, auxilio de los cristianos, entre muchos otros.
No es una oración improvisada: se trata de un texto fijo, aprobado oficialmente por la Iglesia, que se repite igual en templos y hogares de todo el mundo. Por eso es habitual encontrarla al final del Rosario o en las novenas y celebraciones dedicadas a la Virgen.
Origen de las Letanías Lauretanas
El nombre «Lauretanas» viene del santuario de la Santa Casa de Loreto, en Italia, uno de los lugares de peregrinación mariana más importantes de Europa. Según la tradición, esta forma de letanía a la Virgen se rezaba allí desde hacía generaciones, aunque el texto tal y como lo conocemos hoy fue fijado y aprobado formalmente por el papa Sixto V en 1587, lo que le dio un carácter oficial y universal dentro de la Iglesia católica.
Desde entonces, el texto se ha mantenido prácticamente igual, con algunas incorporaciones puntuales aprobadas por distintos papas a lo largo de los siglos (como «Reina de la familia» o «Madre de la Iglesia», este último añadido por Pablo VI). Es, junto con las Letanías de los Santos, una de las letanías más conocidas y rezadas de todo el catolicismo.
Texto completo de las Letanías Lauretanas
Invocaciones iniciales
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Letanías a la Santísima Virgen María
Cada una de las siguientes invocaciones se responde con «ruega por nosotros»:
Santa María.
Santa Madre de Dios.
Santa Virgen de las vírgenes.
Madre de Cristo.
Madre de la Iglesia.
Madre de la divina gracia.
Madre purísima.
Madre castísima.
Madre siempre virgen.
Madre inmaculada.
Madre amable.
Madre admirable.
Madre del buen consejo.
Madre del Creador.
Madre del Salvador.
Virgen prudentísima.
Virgen digna de veneración.
Virgen digna de alabanza.
Virgen poderosa.
Virgen clemente.
Virgen fiel.
Espejo de justicia.
Trono de la sabiduría.
Causa de nuestra alegría.
Vaso espiritual.
Vaso digno de honor.
Vaso insigne de devoción.
Rosa mística.
Torre de David.
Torre de marfil.
Casa de oro.
Arca de la alianza.
Puerta del cielo.
Estrella de la mañana.
Salud de los enfermos.
Refugio de los pecadores.
Consoladora de los afligidos.
Auxilio de los cristianos.
Reina de los Ángeles.
Reina de los Patriarcas.
Reina de los Profetas.
Reina de los Apóstoles.
Reina de los Mártires.
Reina de los Confesores.
Reina de las Vírgenes.
Reina de todos los Santos.
Reina concebida sin pecado original.
Reina asunta a los cielos.
Reina del Santísimo Rosario.
Reina de la familia.
Reina de la paz.
Cordero de Dios y oración final
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos: Concédenos, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida presente y goza de la eterna felicidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Cómo y cuándo rezar las Letanías Lauretanas
Las Letanías Lauretanas se rezan tradicionalmente todos los días de mayo, el mes dedicado a la Virgen María, y también en octubre, mes del Rosario, donde suelen añadirse justo después de rezar las cinco decenas. Muchas parroquias las incluyen al final de la Santa Misa en esas fechas o en las novenas previas a fiestas marianas.

Se trata de una oración pensada para rezarse en comunidad, en forma de llamada y respuesta: una persona (o el sacerdote) proclama cada invocación y el resto responde «ruega por nosotros». Aun así, también puede rezarse en solitario, en casa o ante una imagen de la Virgen, simplemente recorriendo el texto completo con calma. No requiere ningún objeto ni gesto especial, aunque es frecuente acompañarla con un rosario en las manos.
Preguntas frecuentes sobre las Letanías Lauretanas
Una letanía es una oración formada por una serie de invocaciones breves y repetitivas, cada una respondida por los fieles con una misma frase fija, como «ruega por nosotros». Es una de las formas de oración comunitaria más antiguas del cristianismo.
Porque están asociadas al santuario de la Santa Casa de Loreto, en Italia, un importante centro de peregrinación mariana donde esta forma de letanía se hizo especialmente popular antes de recibir aprobación oficial de la Iglesia.
Se rezan especialmente durante el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, y en octubre, mes del Rosario, aunque pueden rezarse en cualquier momento del año como muestra de devoción mariana.
No es obligatorio. Es muy habitual rezarlas justo después del Santo Rosario, pero también pueden rezarse solas, en cualquier momento, de forma individual o en comunidad.
El papa Sixto V aprobó formalmente el texto en 1587, dándole carácter oficial dentro de la Iglesia católica. Desde entonces se han añadido algunas invocaciones puntuales, como «Madre de la Iglesia», incorporada por el papa Pablo VI.
Son imágenes simbólicas tomadas de la Escritura y de la tradición para describir distintas virtudes de la Virgen María: fortaleza, belleza, pureza o protección. No son títulos literales, sino poéticos, pensados para expresar de forma bella el papel de María en la fe católica.
También puedes ver todas las oraciones.