El Salmo 1: La verdadera dicha reside en aquel que encuentra su deleite en la ley del Señor y sigue sus caminos, siendo como un årbol firme, cuyos frutos florecen en su tiempo.
Salmo 1
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni cultiva la amistad de los blasfemos,
sino que en la ley del Señor
encuentra su delicia,
y dĂa y noche medita su ley.
SerĂĄ como un ĂĄrbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazĂłn
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.
No asĂ los malvados, no asĂ;
serĂĄn paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los malvados acaba mal.

¿Qué dice el Salmo 1?
El Salmo 1 destaca la bendiciĂłn y dicha de quienes eligen seguir los caminos de Dios y se apartan de las influencias maliciosas. Describe la fortaleza del hombre justo, aquel que no se deja llevar por la maldad ni se mezcla con aquellos que la practican, sino que se regocija en la ley divina y medita en ella dĂa y noche. Este individuo es comparado con un ĂĄrbol plantado junto a una corriente de agua, que da fruto y prospera.
En contraste, los impĂos son equiparados con la paja que el viento arrastra. El Salmo establece que Dios cuida y protege a quienes siguen su voluntad, mientras que el camino de los malvados acaba en la desolaciĂłn. La esencia central es que aquellos que se apegan a la rectitud y la enseñanza divina son bendecidos y prosperan, mientras que aquellos que eligen el camino del pecado y la maldad enfrentarĂĄn la adversidad y la pĂ©rdida.