El 21 de enero, la Iglesia Católica celebra a Santa Inés, una joven romana martirizada por su fe a comienzos del siglo IV, cuando apenas tenía doce o trece años. Es una de las santas más veneradas de la antigüedad cristiana, recordada sobre todo como ejemplo de pureza y fidelidad a Cristo incluso frente a la muerte.
¿Quién fue Santa Inés?
Santa Inés —también llamada Inés de Roma— nació en la ciudad de Roma hacia finales del siglo III, en el seno de una familia cristiana de buena posición social. Según la tradición, desde niña consagró su virginidad a Cristo, una decisión que en la sociedad romana de la época resultaba desafiante, ya que se esperaba que las jóvenes de su clase contrajeran matrimonio siendo todavía muy jóvenes.
La tradición cuenta que, al rechazar las propuestas de matrimonio de varios jóvenes de familias nobles, fue denunciada como cristiana ante las autoridades, en el contexto de las persecuciones que sufrió la Iglesia hacia el final del Imperio Romano, situadas tradicionalmente en el reinado del emperador Diocleciano, hacia el año 304.
Según narra la hagiografía, se intentó primero quebrar su fe sometiéndola a la humillación pública, pero la piedad popular sostiene que fue protegida de forma prodigiosa en su pudor —algunas versiones hablan de que su cabello creció repentinamente para cubrirla, otras de una luz que la envolvió—. Finalmente fue condenada a muerte, probablemente a espada, cuando apenas tenía doce o trece años.
Su nombre, Inés, se asocia por semejanza fonética con la palabra latina agnus (cordero), lo que dio origen a la tradición iconográfica de representarla siempre junto a un cordero blanco, símbolo de su pureza e inocencia.
¿Por qué se le celebra el 21 de enero?
La tradición más antigua de la Iglesia de Roma sitúa el martirio de Santa Inés un 21 de enero, fecha que desde los primeros siglos se conserva en el calendario romano general como memoria obligatoria. Siguiendo la costumbre cristiana de recordar a los mártires en el día de su «nacimiento al cielo» —es decir, el de su muerte terrena—, la Iglesia fijó esta fecha para honrar su fidelidad.
Ya en el siglo IV, san Ambrosio de Milán y otros padres de la Iglesia escribieron sobre ella, lo que confirma que su culto se extendió con rapidez por toda la cristiandad desde época muy temprana. Sobre su sepultura, en la Vía Nomentana de Roma, se construyó con el tiempo la basílica de Santa Inés Extramuros (Sant’Agnese fuori le mura), que conserva su memoria hasta hoy.

Patronazgo y devoción
Santa Inés es venerada como patrona de las jóvenes, de las niñas y de la pureza y la castidad, y es invocada también por las víctimas de abuso y violencia sexual. En varios países de tradición católica se le tiene además como patrona de los exploradores y guías.
Una costumbre que se conserva hasta hoy en Roma: cada 21 de enero, en la basílica de Santa Inés Extramuros, se bendicen dos corderos cuya lana se emplea después para tejer los palios que el Papa impone a los nuevos arzobispos metropolitanos el 29 de junio, fiesta de San Pedro y San Pablo. Es un gesto que recuerda la conexión entre el nombre de la santa y el símbolo del cordero que la acompaña en su iconografía.
Preguntas frecuentes sobre Santa Inés
Se celebra cada 21 de enero, como memoria obligatoria en el calendario romano general.
Es patrona de las jóvenes, de la pureza y la castidad, y se le invoca también por las víctimas de abuso y violencia sexual. En varios países se le tiene además como patrona de los exploradores y guías.
Por la semejanza de su nombre con la palabra latina agnus, que significa cordero, símbolo de su pureza e inocencia.
Según la tradición, era muy joven, de apenas doce o trece años, cuando fue martirizada en Roma.
En la basílica de Santa Inés Extramuros se bendicen dos corderos cuya lana se usa para tejer los palios que el Papa entrega a los nuevos arzobispos.
También puedes ver todo el santoral.