El 2 de enero, la Iglesia Católica recuerda juntos a San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, dos obispos y Doctores de la Iglesia del siglo IV conocidos como los grandes Padres Capadocios. Amigos desde sus años de estudio en Atenas, defendieron juntos la fe en la Santísima Trinidad frente a la herejía arriana y dejaron una huella profunda en la teología, la vida monástica y la caridad cristiana.
¿Quiénes fueron San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno?
San Basilio Magno nació hacia el año 329 en Cesarea de Capadocia, en una familia cristiana de la que salieron varios santos, entre ellos su hermano San Gregorio de Nisa y su hermana Santa Macrina la Joven. Tras estudiar retórica y filosofía en Atenas, donde trabó una amistad decisiva con Gregorio Nacianceno, se retiró un tiempo a la vida monástica y escribió una Regla que marcaría para siempre el monacato oriental. En el año 370 fue nombrado obispo de Cesarea, cargo desde el que combatió con firmeza el arrianismo y organizó una gran obra de caridad para pobres, enfermos y peregrinos conocida como la «Basiliada».
San Gregorio Nacianceno nació también hacia el año 329 cerca de Nazianzo, en Capadocia. Ordenado sacerdote casi a la fuerza por su propio padre, que era obispo de la región, es recordado sobre todo por la profundidad de sus escritos sobre la Trinidad, hasta el punto de que la tradición lo llama «el Teólogo», título que en Oriente solo comparte con el apóstol San Juan. Llegó a ser arzobispo de Constantinopla durante el concilio que allí se celebró en el año 381, pero, cansado de las tensiones eclesiásticas de la corte, renunció poco después y se retiró a una vida sencilla de oración y poesía.
¿Por qué se les celebra el 2 de enero?
San Basilio murió el 1 de enero del año 379. Durante siglos, Basilio y Gregorio tuvieron fiestas separadas en el calendario occidental: Basilio el 14 de junio, fecha de su consagración episcopal, y Gregorio el 9 de mayo. Con la reforma litúrgica de 1969, la Iglesia decidió unir su memoria en una sola fecha, el 2 de enero, el día siguiente al de la muerte de Basilio, ya que el propio 1 de enero está ocupado por la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
Celebrarlos juntos tiene además un sentido muy propio: ambos defendieron codo con codo la misma fe frente a las mismas dificultades, y su amistad personal es recordada por la tradición cristiana casi tanto como su obra teológica.

Patronazgo y devoción
Por la profundidad de su pensamiento sobre la Trinidad, tanto Basilio como Gregorio son honrados como Doctores de la Iglesia y son invocados especialmente por teólogos, predicadores y estudiantes de teología. San Basilio, además, es recordado como patrono de los administradores de hospitales y de las obras de caridad, por la red de hospitales, hospicios y comedores para pobres que puso en marcha en Cesarea.
En Grecia y en otros países de tradición ortodoxa, la piedad popular asocia a San Basilio (Agios Vasilis) con la noche de Año Nuevo, de forma parecida a como en Occidente se asocia a San Nicolás con la Navidad: según esa costumbre popular, es San Basilio quien trae regalos a los niños el 1 de enero, día de su fallecimiento.
Preguntas frecuentes sobre San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno
Se celebra su memoria conjunta cada 2 de enero, según el calendario romano general vigente desde la reforma litúrgica de 1969.
Porque, junto con San Gregorio de Nisa, hermano de Basilio, nacieron y desarrollaron su labor pastoral y teológica en la región de Capadocia, en la actual Turquía, y su pensamiento fue clave para definir la doctrina de la Santísima Trinidad.
Ambos son Doctores de la Iglesia e invocados por teólogos y predicadores. San Basilio, en particular, es recordado como patrono de los administradores de hospitales por las obras de caridad que organizó en Cesarea.
Porque fueron amigos inseparables que defendieron la misma fe frente a las mismas dificultades, y la reforma litúrgica de 1969 unió sus fiestas en una sola fecha, el día siguiente a la muerte de Basilio.
En Grecia y otros países de tradición ortodoxa, la piedad popular sostiene que es San Basilio, y no San Nicolás, quien trae los regalos a los niños en la noche de Año Nuevo.
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