Las Letanías de los Santos son una de las oraciones más antiguas y solemnes de la Iglesia católica: una larga sucesión de invocaciones a la Virgen María, los ángeles y los santos, a la que la asamblea responde «ruega por nosotros». Se cantan o se rezan en momentos especialmente importantes de la vida cristiana, como la Vigilia Pascual, las ordenaciones o las profesiones religiosas, porque expresan de forma muy visual que ningún creyente camina solo: toda la «nube de testigos» acompaña a la Iglesia en la tierra.
¿Qué son las Letanías de los Santos y para qué se rezan?
Una letanía es una forma de oración muy antigua, de origen litúrgico, basada en una serie breve de invocaciones seguidas siempre de la misma respuesta. En el caso de las Letanías de los Santos, cada nombre —el de la Virgen María, un apóstol, un mártir, un obispo, una virgen santa— va seguido del «ruega por nosotros» (o «rogad por nosotros» cuando se invoca a varios juntos), y la oración se cierra con una serie de súplicas a Cristo.
Su forma actual, usada en el Misal Romano, se emplea sobre todo en la Vigilia Pascual (antes del Bautismo de los catecúmenos), en las ordenaciones sacerdotales y episcopales, en las profesiones religiosas solemnes, en la dedicación de una iglesia y en la festividad de Todos los Santos. También se puede rezar en privado, en familia o en grupo, como una forma de pedir la intercesión de toda la Iglesia —la que ya está en el cielo y la que peregrina en la tierra— por una intención concreta.
Letanías de los Santos: texto completo
La lista de santos invocados puede variar ligeramente según la ocasión (bautismo, ordenación, canonización), añadiendo el patrón del lugar o el santo del día. A continuación se recoge la selección más habitual y reconocida, tal como se reza en la Vigilia Pascual y en la mayoría de celebraciones solemnes.
Invocación inicial
Señor, ten piedad. — Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. — Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad. — Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. — Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. — Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, — ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, — ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, — ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, — ten piedad de nosotros.
La Virgen María y los ángeles
Santa María, — ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, — ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, — ruega por nosotros.
San Miguel, — ruega por nosotros.
San Gabriel, — ruega por nosotros.
San Rafael, — ruega por nosotros.
Ángeles y arcángeles de Dios, — rogad por nosotros.
Todos los santos coros de los espíritus bienaventurados, — rogad por nosotros.
Patriarcas y profetas
San Juan Bautista, — ruega por nosotros.
San José, — ruega por nosotros.
Patriarcas y profetas, — rogad por nosotros.
Apóstoles y discípulos
San Pedro y san Pablo, — rogad por nosotros.
San Andrés, — ruega por nosotros.
San Juan, — ruega por nosotros.
Santiago, — ruega por nosotros.
Santo Tomás, — ruega por nosotros.
San Felipe, — ruega por nosotros.
San Bartolomé, — ruega por nosotros.
San Mateo, — ruega por nosotros.
San Simón y san Judas Tadeo, — rogad por nosotros.
San Matías, — ruega por nosotros.
San Bernabé, — ruega por nosotros.
San Lucas, — ruega por nosotros.
San Marcos, — ruega por nosotros.
Todos los santos apóstoles y evangelistas, — rogad por nosotros.
Discípulos del Señor, — rogad por nosotros.

Mártires
Santa María Magdalena, — ruega por nosotros.
San Esteban, — ruega por nosotros.
San Ignacio de Antioquía, — ruega por nosotros.
San Lorenzo, — ruega por nosotros.
Santas Perpetua y Felícitas, — rogad por nosotros.
Santa Inés, — ruega por nosotros.
San Sebastián, — ruega por nosotros.
Todos los santos mártires, — rogad por nosotros.
Obispos, doctores y sacerdotes
San Gregorio, — ruega por nosotros.
San Agustín, — ruega por nosotros.
San Atanasio, — ruega por nosotros.
San Basilio, — ruega por nosotros.
San Martín de Tours, — ruega por nosotros.
San Jerónimo, — ruega por nosotros.
San Juan Crisóstomo, — ruega por nosotros.
San Juan María Vianney, — ruega por nosotros.
Todos los santos obispos y doctores, — rogad por nosotros.
Religiosos, religiosas y laicos santos
San Antonio Abad, — ruega por nosotros.
San Benito, — ruega por nosotros.
San Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán, — rogad por nosotros.
San Francisco Javier, — ruega por nosotros.
San Ignacio de Loyola, — ruega por nosotros.
Santa Catalina de Siena, — ruega por nosotros.
Santa Teresa de Jesús, — ruega por nosotros.
Santa Teresa del Niño Jesús, — ruega por nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, — rogad por nosotros.
Súplicas a Cristo
Muéstrate propicio, — Líbranos, Señor.
De todo pecado, — Líbranos, Señor.
De la muerte eterna, — Líbranos, Señor.
Por tu Encarnación, — Líbranos, Señor.
Por tu Muerte y Resurrección, — Líbranos, Señor.
Por la efusión del Espíritu Santo, — Líbranos, Señor.
Nosotros, que somos pecadores, — Te rogamos, óyenos.
Que gobiernes y protejas a tu santa Iglesia, — Te rogamos, óyenos.
Que a nosotros nos concedas perseverar en tu servicio, — Te rogamos, óyenos.
Jesús, Hijo de Dios vivo, — Te rogamos, óyenos.
Cristo, óyenos. — Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. — Cristo, escúchanos.
¿Cuándo y cómo se rezan las Letanías de los Santos?
Litúrgicamente, las Letanías de los Santos tienen su lugar más conocido en la Vigilia Pascual, la noche más importante del año litúrgico: se cantan justo antes de bendecir el agua bautismal y de administrar el Bautismo a los catecúmenos, como signo de que toda la Iglesia del cielo acompaña a quien va a nacer a la vida nueva. También se rezan en las ordenaciones de diáconos, presbíteros y obispos, en las profesiones religiosas solemnes y en la dedicación de una nueva iglesia o altar.
Fuera de la liturgia, se pueden rezar en privado o en comunidad —por ejemplo, el día de Todos los Santos (1 de noviembre) o al comenzar una novena importante— pidiendo la intercesión conjunta de la Virgen y de los santos por una necesidad concreta: una decisión difícil, la salud de un ser querido, la vocación de un hijo o la propia perseverancia en la fe. Tradicionalmente se recitan de pie, y quien dirige va nombrando cada invocación mientras el resto responde «ruega por nosotros» o la súplica correspondiente.
Preguntas frecuentes sobre las Letanías de los Santos
Son una oración litúrgica formada por una larga lista de invocaciones a la Virgen María, los ángeles y los santos, cada una seguida de la respuesta «ruega por nosotros», y que termina con una serie de súplicas dirigidas a Cristo.
Se cantan sobre todo en la Vigilia Pascual, antes del Bautismo, y también en las ordenaciones sacerdotales y episcopales, en las profesiones religiosas solemnes y en la dedicación de iglesias. También se pueden rezar en privado, por ejemplo el día de Todos los Santos.
Porque a la selección básica se suelen añadir el patrón del lugar donde se celebra, el santo del día o, en una canonización, el nombre del nuevo santo. La estructura y las respuestas, en cambio, se mantienen siempre iguales.
Sirven para pedir la intercesión conjunta de toda la Iglesia —la que está en el cielo y la que peregrina en la tierra— por una intención concreta, y para recordar que ningún creyente vive su fe en solitario, sino acompañado por una gran «nube de testigos».
Sí. Aunque su forma más solemne es litúrgica, cualquier familia o grupo de oración puede rezarlas en casa, alternando quien dirige las invocaciones con la respuesta del resto, especialmente en tiempos fuertes como la Cuaresma o antes de una decisión importante.
Es una de las formas de oración más antiguas de la Iglesia, con raíces en las letanías procesionales de los primeros siglos cristianos; su estructura actual, recogida en el Misal Romano, se ha ido fijando y enriqueciendo a lo largo de los siglos con nuevos santos.
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